sábado, 26 de noviembre de 2022

Marte en su máximo esplendor

    Está muy extendida la idea de que Marte y la estrella polar son los astros más brillantes del cielo, pero esto no es así. La estrella polar es relevante por ser la estrella que, en la actualidad, se encuentra más cercana al polo norte celeste. Sin embargo, aunque es bien visible a simple vista, no es una estrella "especialmente" brillante (magnitud 2). 

    El caso de Marte es algo diferente ya que se encuentra mucho más cercano a nosotros y su brillo va a a depender de manera muy importante de su posición orbital. Debido a la excentricidad de su órbita, que al igual que la de la Tierra y el resto de cuerpos del Sistema Solar no es totalmente circular, su distancia a nosotros (y por tanto también su brillo) no es siempre la misma. Así, cuando está más cerca (en oposición) puede llegar a estar en números redondos a unos 50 millones de km, que para que nos hagamos una idea sería más o menos un tercio de la distancia Tierra-Sol. Sin embargo, cuando se encuentra en conjunción, su máxima distancia a nosotros puede alcanzar los 400 millones de km (casi 3 veces nuestra distancia al Sol). De esta manera, cuando Marte es visible en el cielo puede tener la apariencia de una estrella relativamente brillante (magnitud 1.5) o destacar claramente sobre el resto de estrellas (rozando una magnitud de -3), rivalizando en brillo sólo con Júpiter y Venus. [En astronomía cuando menor es la magnitud, más luminoso es el objeto].

 

https://stsci-opo.org/STScI-01EVTAHG6FNK6CPDE250RDQCWP.jpg 

Marte visto por el telescopio espacial Hubble hace ya algunos años. Las tres imágenes cubren buena parte de la rotación del planeta y nos permiten apreciar sus rasgos más característicos.


   En esta parte final del año nos encontramos en el mejor momento para la observación de Marte. El planeta rojo continúa acercándose y el día 8 estará en oposición. En las últimas semanas ha ido progresivamente aumentando de brillo (y tamaño) hasta casi alcanzar la magnitud -2 y en estos momentos, junto con Júpiter, al otro lado del cielo, es el objeto más brillante que podemos contemplar. Es muy sencillo verlo ya que su color anaranjado/rojizo destaca durante la primera mitad de la noche en la parte oriental del cielo. Se encuentra entre las constelaciones de invierno (Tauro-Auriga) y brilla mucho más que otras estrellas rojizas cercanas como Aldebarán o Betelgeuse (de la cual ya hablamos en anteriores entradas), que hace poco superaban en luminosidad al planeta.

    Las oposiciones de Marte se producen cada poco más de dos años, pero debido a la excentricidad de su órbita, no todas son igualmente favorables. De hecho, su distancia a la Tierra durante la oposición varía entre algo más de 50 y los 100 millones de km, lo que hace que el diámetro aparente del planeta pueda variar entre, aproximadamente,  los 14" y los 25" (segundos de arco). La actual oposición no es especialmente favorable y el tamaño de Marte será de tan solo 17" (para hacernos una idea de las dimensiones, es menos de la mitad que los 42" con que hemos observado Júpiter este verano). Durante la conjunción, con pequeños instrumentos cuesta diferenciarlo de una estrella, ya que apenas muestra un diámetro de 3.5".

 


Imagen donde se representa el movimiento retrógrado de Marte junto con la variación de su tamaño aparente durante el periodo 2022-2023 (Pete Lawrence)

 

    Para finalizar, comentar que la noche del 7 al 8 de diciembre se producirá una ocultación de Marte por la Luna. Es un fenómeno curioso que no sucede muy a menudo y merece la pena verlo, preferiblemente con telescopios de cierto tamaño, para poder poner en relieve la diferencia del tamaño aparente de ambos cuerpos mientras se observan simultáneamente. Desde Burgos se podrá observar al final de la noche (6:15 hora local) la ocultación con la Luna apenas 25º sobre el horizonte. La reaparición (7:06) sucederá ya durante el crepúsculo, minutos antes de la salida del Sol.




lunes, 22 de agosto de 2022

Los satélites de Marte

    Como es sabido, nuestro vecino Marte tiene dos pequeños satélites. Lo que es menos conocido es que estos días se cumplen 145 años de su descubrimiento.

    Ambas lunas son poco más que pedruscos, con un tamaño de unos pocos kilómetros y una forma irregular, que nos recuerda a la de una patata. El más grande de los dos, Fobos, tiene unas dimensiones (27x22x19 km) que casi doblan las de Deimos, el más pequeño (10x12x16 km). Además, Fobos se encuentra orbitando Marte a una distancia tres veces menor que a la que lo hace Deimos. Su pequeño tamaño hace que, a pesar de estar muy cercanos al planeta, muestren un aspecto puntual desde la superficie marciana, análogo a como vemos Venus desde la Tierra. Y eso cuando son visibles, que, debido a sus reducidas dimensiones, permanecen la mayor parte del tiempo inmersos en el cono de sombra que proyecta el planeta. Vamos, ¡que no nos estamos perdiendo un gran espectáculo por no estar ahora mismo en Marte!


 
Comparación de tamaños y órbitas de los satélites de Marte (NASA).
 

    Los dos cuerpos son muy oscuros, literalmente más negros que el carbón (no fiarse del brillo, en falso color, de la figura de arriba), y tienen una superficie craterizada. No son muy densos (más o menos el doble que el agua) y si estuviéramos sobre ellos pesaríamos ¡unas 1000 veces menos! Un astronauta que se encontrara pisando su superficie y diera un salto ... ¡se escaparía al espacio! 

    Durante muchos años, por sus dimensiones y su forma, se ha pensado que ambos cuerpos eran asteroides que fueron capturados al pasar por las cercanías de Marte. Sin embargo, en los últimos años otra teoría está cogiendo fuerza: nuevas mediciones parecen indicar que los dos satélites formaban parte de una luna primigenia de mayor tamaño que posteriormente se fragmentó, posiblemente debido al impacto con un asteroide. Fobos y Deimos serían los únicos restos que han quedado de dicha luna.


El gran refractor de 66 cm del Observatorio Naval con 
el que Hall descubrió Fobos y Deimos (USNO).

 

    Su descubrimiento se debe al astrónomo americano Asaph Hall, por aquel entonces director del Observatorio Naval de los Estados Unidos (USNO). Tras observar la rotación de Saturno se centró en la observación sistemática de Marte, durante su oposición, con el fin de explorar la posible existencia de satélites. Para ello utilizó el gran refractor de 66 cm, el mayor de la época. Pronto su tesón se vio recompensado y en agosto de 1877, apenas en el plazo de una semana, descubrió primero Deimos (el día 11) y días más tarde Fobos (el 17). 

    El nombre de ambas lunas, como tantas otras cosas en astronomía, tiene su origen en la mitología griega. Fobos (miedo) y Deimos (terror) eran los hijos del dios de la guerra, al que acompañaban a la batalla. El padre de las criaturas, Ares, tuvo en Marte su equivalente en el panteón romano. Como es bien conocido, en su honor el planeta rojo, precisamente por su apariencia rojiza que recordaba a la sangre, recibió su nombre.

    Como hemos visto, no todo en agosto tiene que ver con las Perseidas ...