lunes, 1 de junio de 2026

Eclipses solares: relatividad general y el final de una guerra


     Aprovechamos estas líneas para hablar de dos efemérides curiosas relacionadas con eclipses solares que han sucedieron en un mes de mayo. La primera tuvo lugar hace 107 años, el 29 de mayo de 1919, en el que seguramente haya sido el eclipse solar más famoso de la historia. Este eclipse convirtió a un "desconocido" Albert Einstein en el personaje icónico que conocemos hoy en día. ¿Qué es lo que pasó? Pongamos un poco de contexto ... 

     Apenas cuatro años antes, en 1915, Einstein presentó la teoría de la relatividad general, una ampliación de su teoría de la relatividad especial (1905) en la que la explicaba y mejoraba la ley de la  gravitación universal de Newton. La gravedad, en lugar de ser vista como una fuerza invisible de atracción, pasó a ser la consecuencia de la deformación "geométrica" del espacio-tiempo en presencia de una masa. Este concepto que, a priori, podría parecer una interpretación meramente teórica, como buena teoría científica, tenía también sus predicciones experimentales. Una de las consecuencias de esta novedosa teoría, todavía sin confirmación empírica, era la deflexión de la luz en presencia de un campo gravitacional, como por ejemplo el de nuestra estrella. El Sol con su masa distorsiona el espacio-tiempo a su alrededor alterando la trayectoria de la luz de las estrellas más cercanas a su disco. Este efecto, aunque muy pequeño, era suficientemente grande como para ser medido. Enseguida quedó claro que un eclipse solar sería el laboratorio ideal donde comprobar la nueva teoría. 

 

 

     En el momento que empieza la totalidad y la Luna tapa el Sol es posible observar las estrellas más brillantes a su alrededor. Comparando, por tanto, sus posiciones conocidas (observadas cada noche) con las observadas durante un eclipse (al pasar muy cerca del Sol) podemos medir su diferencia y con ello comprobar la validez de la teoría. Tras varios intentos fallidos tanto por problemas meteorológicos como logísticos, finalmente se llevó a cabo con éxito el experimento durante el eclipse de 1919. Para la observación de dicho eclipse, de gran duración (6'51"), se organizó una doble expedición británica. Un grupo liderado por A. Eddington (Observatorio de Cambridge) se trasladó a Isla Príncipe (en el Golfo de Guinea) mientras que un segundo grupo liderado por A. Crommelin (Observatorio de Greenwich) se dirigió a Sobral (Brasil). 

  

      Illustration of the Sobral expedition, from the Illustrated London News

Imagen del Illustrated London News del 22 de noviembre de 1919 con los resultados de las expediciones británicas

 

     Una tormenta, que acabó momentos antes del comienzo del eclipse, a punto estuvo de arruinar la expedición de Eddington.  Un poco a ciegas apuntando entre las nubes, Eddington y su grupo llegaron a realizar 16 imágenes de 5 estrellas, de las que sólo 2 se pudieron llegar a utilizar. Aún así fue suficiente para medir una desviación de 1,6" (segundos de arco) entre las posiciones conocidas y observadas. Poco más tarde se conoció que la expedición de Brasil también pudo observar satisfactoriamente obteniendo un ángulo de 1,9" (resultados compatibles dentro de los errores). La nueva teoría de la relatividad general, que había predicho un valor de 1,8", recibía la primera de otras muchas confirmaciones experimentales, ¡Einstein se catapultaba hacia la fama!

     Merece la pena añadir un hecho que suele pasar desapercibido. La teoría clásica de Newton también predecía una pequeña desviación de la luz al pasar cerca del Sol debido a su naturaleza corpuscular. Sin embargo, este valor era de solo 0,8", el mismo que obtuvo Einstein en torno a 1911 antes de finalizar su teoría. Una vez que el alemán introdujo el efecto de la curvatura del campo y la distorsión espacio-temporal asociada, llegó al valor observado en 1919. Después vendrían otros resultados espectaculares como las lentes gravitacionales, pero de eso ya hablaremos otro día.

 

Headline about the expedition from a 1919 copy of the New York 
Times

 Portada del New York Times del 10 de noviembre de1919. A partir de estos momentos empezó a ser habitual la presencia de Einstein en los medios.

 

     Como curiosidad, comentar que ambas expediciones contaron con un telescopio astrógrafo, pensado para la fotografía de gran campo, compuesto de una lente de 33 cm de diámetro y 3,4 m de focal. Debido a su tamaño y portabilidad, resultó más sencillo dejar los telescopios en posición horizontal y llevar la luz mediante un celostato que se encargaba de hacer el seguimiento solar, en vez de trasladar monturas más sofisticadas. Las imágenes se recogieron en placas fotográficas de vidrio, más resistentes a los cambios de temperatura y humedad. Las placas se revelaron in situ de noche en cuartos oscuros improvisados y se analizaron a la vuelta del viaje usando micrómetros ópticos de precisión. De esta manera, a modo de un microscopio, se podían estudiar posiciones sobre las placas con una precisión menor del milímetro. Un trabajo muy diferente del que realizamos hoy en día de manera automática con ordenadores y cámaras bastante más sofisticadas.

 

 Photograph of the instruments used by the British expedition when observing the 1919 total solar eclipse in Brazil.

Telescopio usado en la expedición de Sobral. Además del astrógrafo de 33 cm se usó además un pequeño telescopio de 10 cm que obtuvo mejores imágenes. En el tubo principal, el exceso de calor produjo una pequeña dilatación térmica de los materiales que alteraron la longitud focal, desenfocando las imágenes.

 

     Para acabar, quería contar la segunda anécdota relacionada con un eclipse solar. Sucedió el 28 de mayo del año 585 a.C. en Asia Menor, en la península de Anatolia (la actual Turquía). En plena guerra entre medos y lidios, durante la batalla del río Halis se produjo un eclipse solar que dejó sumido en oscuridad el campo de batalla. Los soldados de ambos bandos, sorprendidos y aterrorizados, interpretaron el fenómeno como una señal divina y pusieron fin a la batalla y a la guerra, que duraba ya 6 años. Este hecho fue documentado por Herodoto y también hay quien dice que fue predicho por Tales de Mileto. Sin embargo, esto último es difícil de confirmar porque no sabemos cuál fue el posible método de predicción usado por Tales y en aquellos momentos ni se conocía el ciclo de Saros ni siquiera la causa real que producía los eclipses. ¡Ya podía pasar lo mismo en agosto y parar estas locuras que vemos a diario en los informativos!

 

 

Ilustración de la "batalla del eclipse" aparecida en la versión inglesa Astronomy for Amateurs de Flammarion (1904). 

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