Durante estos días, al atardecer, recién puesto el Sol, podemos contemplar sobre el horizonte oeste una bonita conjunción planetaria. Mirando el cielo enseguida nos llama la atención dos "estrellas" muy brillantes que están muy cerquita. En realidad no se trata de estrellas sino de los dos planetas más brillantes: Venus y Júpiter. En realidad, menos brillante y más abajo podemos ver también a Mercurio, algo que no suele ser muy sencillo, dada su cercanía al Sol. Se dice que el propio Copérnico no llegó nunca a verlo.
Imagen del horizonte oeste al atardecer del día 6 de junio
En los próximos días a este baile cósmico, en que los distintos planetas irán cambiando sus posiciones relativas en el cielo, se unirá también una pequeña luna menguante completando el espectáculo. Estas conjunciones, dado que los planetas se mueven dentro de una pequeña franja del cielo, la eclíptica, son más o menos frecuentes y no tienen nada de particular. Mientras las estrellas están "fijas" en el cielo por su lejanía a nosotros (aunque en realidad también se mueven) el movimiento de los planetas sobre el fondo de estrellas (al estar aquí al lado) es algo que conocemos desde siempre y de ahí, su nombre, que deriva del griego "errante". Es el mismo efecto por el que cuando vamos en coche o en tren, los postes de la luz pasan muy rápido mientras que las montañas o el paisaje más lejano apenas se mueve.
Detalle de la conjunción donde además de los tres planetas, se pueden ver en la parte superior dos estrellas brillantes: Pólux y Cástor (de la constelación de Geminis).